Día de navegación y por lo tanto ocioso, aunque hicimos muchas cosas.
Dormimos hasta tarde, comimos, jugamos a las cartas, a las tragaperras (Alberto: ludópata) y a las recreativas.
A las 18 hrs. había una charla con el tenor Alberto Jelmoni. La gente podía hacerle las preguntas que quisiese y él las respondía. Alberto le preguntó por las diferencias técnicas entre el canto lírico y el tener que cantar con micrófono. Él cantaba con micrófono porque el auditorio del barco no era muy bueno, porque estaba todo recubierto con moqueta,…
Esa noche fue la primera cena de gala (sí, hubo más de una), junto con el cocktail con el capitán.
Y también fue la noche de mi primer mareo.


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